Este es uno de los proyectos con los que más he disfrutado. Suelo hacerlo con todos los que me llegan pero esté tenía un ingrediente principal y es el amor y el cariño con el que se hizo. Mi mejor amiga Claudia, me comentó que venía el cumpleaños de su suegra, Ido, y que quería regalarle una experiencia única y muy especial, y que para ello, querían contar conmigo.

Claudia es una de las personas más detallistas que conozco, no se conforma con regalar cosas materiales, ella va más allá y prefiere regalar tiempo y momentos, esos que muchas veces nos faltan por nuestra vida ajetreada. Desde el primer momento le dije que ¡SI!, que me parecía una idea genial de la que quería formar parte. Tanto ella como los hijos de Ido, querían que fuese la protagonista de ese día, y así fue.

Quedamos en un parque de nuestro pueblo en el que años atrás le realicé una sesión a Claudia, de la que salió, una de las fotos más bonitas que he hecho hasta la fecha. Y es que, con modelos como ella, tampoco es muy difícil. Os la dejo por si queréis verla:

 

 

Allí realizamos un montón de fotografías, y es que Ido estaba disfrutando muchísimo de su regalo. De tanto en tanto, le iba pidiendo a Claudia que le dijese algunas poses de las que ella suele hacer que tanto le gustan. Entre las dos, consiguieron que pudiese captar instantáneas muy bonitas.

 

 

Después de estar un rato en esa localización, nos decidimos por ir al puerto. Al ser una sesión de tarde, no nos queríamos perder la hora dorada, donde para mí, salen las fotografías más bonitas. Esa calidez que se da en dos momentos del día, es preciosa. Ido, aprovechó para cambiarse y escoger su look número dos. En esta sesión le entraban, 3 cambios de ropa y 3 localizaciones. 

 

No sólo aprovechó para cambiarse, sino también para retocarse el maquillaje, ella coqueta tenía que estar perfecta. Lo que no sabía, es que no necesitaba gran cosa para estarlo, porqué es de esas personas a las que da gusto fotografiar. Ya no entro en tema físico ni nada por el estilo, sino porque se nota que disfruta cuando se planta frente a una cámara.

 

Del puerto nos fuimos a la playa, que está justo al lado. Y allí acabo de disfrutar como una niña. Y es que, es tan fácil hacer sentir especial a alguien como regalarle tiempo, al final, las cosas materiales se pierden, se estropean o se acumulan. Pero un regalo como éste, perdura en el tiempo. Y lo mejor, es compartir momentos como estos con las personas que más quieres. Ido, fue la protagonista en todo momento, y pudo disfrutar de ello junto a uno de sus hijos y de una de sus nueras.

Tú también puedes hacer especial a esa persona a la que tanto quieres, si no sabes que regalarle, ponte en contacto conmigo y buscaremos el espacio y el momento para hacerlo realidad. ¡Te espero!